25 agosto 2022




“En realidad, prefiero la ciencia a la religión. Si me dan a escoger entre Dios y el aire acondicionado, me quedo con el aire.”
- Woody Allen


Hoy tuvo sentido la existencia de aquel que llaman dios en mi vida, supe por fin por qué lo crearon, por qué muchos creen en él, pero sobre todo, por qué en mi no tiene sentido.
Siempre me he considerado un hombre de ciencia, un hombre que no puede dejar en manos de algo tan intangible, burdo, abstracto, sin estructura y sin sentido, todas aquellas preguntas de las cuales aún no tenemos respuesta. Siempre he puesto mi fe en aquella verdad que emana de la razón, en aquello que posee un sentido; se que algún día me proveerá conocimiento y de él, entendimiento y tranquilidad.
Creo que la inmensa mayoría de las personas sienten un profundo temor a la obscuridad, a lo desconocido, a lo que pueda habitar en ella, a la sensación de nerviosismo de lo que pueda cohabitar a nuestro alrededor y que nuestros sentidos no asimilan, es por ello que no logro discernir como la gente deposita su fe en aquel ser llamado dios, quien solo les provee de aquella basta obscuridad en la que viven, sin un ápice de razón, sólo cuentos de hadas.
Soy un hombre en busca de respuestas, también he conocido el miedo que se siente al tratar de encontrar las respuestas, al encontrarlas, al palparlas y hacerlas propias; hoy puedo decir que no me gustan, sin embargo tengo obsesión por ellas.
Hoy tuve ganas de maldecir, hoy tuve ganas de reclamar, hoy tuve ganas de golpear a aquello causante de todo esto y descubrí que es más fácil crearnos un concepto de aquello conocido, crear una figura humana a semejanza nuestra, un ente que le concedamos poderes divinos, capaces de controlar el destino del universo entero, un ser que como nosotros pudiera escuchar, hablar y porqué no, maldecir, un ser ficticio que calme nuestras penas y nos brinde confort por unos instantes.
¿Cómo gritarle a la ciencia?, ¿cómo saber si nos escuchará?, ¿Cómo golpear a algo tan amorfo y sin existencia física?
Es por ello que hoy naces en mi dios y hoy te maldigo, hoy te blasfemo, te reclamo y te reto a estar frente a mí.
Hoy sigo con todo esto dentro de mí, y ni tu y la ciencia me lo pueden quitar.
La ciencia me avisó que iba pasar y así pasó, tú no tuviste el valor de enfrentarme y advertirme, te postraste en el umbral de aquellos ciegos y te burlaste de mí.
Te regreso las enseñanzas de 12 años instrucción católica, porque si algún día tuviste la grandeza que me predicaron, hoy no la vi y me sentí discriminado por ti, si todos somos tus hijos, ¿por qué no estuviste con él desde un inicio?
La ciencia me dio la calma para saber que iba a pasar, para estar preparado y afrontar este sufrimiento, más nunca la tranquilidad que hoy necesito.
Tú nunca apareciste y sé que nunca vendrás, por eso hoy que naces en mí para maldecirte declaro también tu muerte.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Estrategico, lamento el mal momento por el que estas pasando, mientras nos vemos (mañana) te mando un abrazo.
¿ya te dije hoy que te quiero?
Marisco